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Me siento un privilegiado de poder trabajar entre los pobres más pobres del mundo. Justamente Jesús se identificó con ellos. Para mí es como convivir continuamente con Él, en cada una de esas personas y chicos. Es realmente una experiencia mística. Muy linda.
Lo que puedo hacer a nivel de ayuda social es muy poco, sobre todo por falta de fondos, pero me entrego yo con lo poco que tengo, y les entrego a Dios, que es lo máximo. Eso es lo que realmente los ayuda en serio, y ellos lo valoran mucho.
Hay muchas anécdotas. Cosas fuertes, lindas y de las otras. Que alegran el corazón y templan el espíritu, mientras le doy gracias a Dios por todo lo que me quiere en todas las situaciones.
Por momentos se hace duro, especialmente la soledad. Por eso pienso que es es una buena decisión de mis superiores el hecho de volverme a Argentina en el 2006. Quizá para tomar fuerza y volver en otra etapa.
Gracias a Dios, son muchos más los momentos buenos que los difíciles.
Sé que me va a costar volver. Todavía me falta un año, y ya lo estoy sufriendo. Pienso en todo lo que hay para trabajar, en mi avance con la lengua local, y otras cosas. Pero voy a dedicarme a disfrutar a fondo este año que me queda por delante, y en dejar la Misión lo más armada posible.
Les mando un fuerte abrazo y gracias por hacerme el aguante desde acá con sus oraciones y dando a conocer el trabajo.
Juan Gabriel
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