Colores de Otoño
Hoy ya no vivo en Buenos Aires, pero no olvido el otoño en mis barrios de Florida y San Isidro. Las manchas amarillas del paraíso en la puerta de mi casa, me hacían notar su llegada, casi para la fecha de mi cumpleaños en marzo. Al poco tiempo, los fresnos se tornaban amarillos y rápidamente perdían sus hojas. Los plátanos comenzaban a formar colchones de hojas ocres en las veredas del Hipódromo y con un poco más de frío, el tilo de mi madre se veía como una gran esfera dorada que dejaba traslucir los rayos del sol. Los grandes robles y liquidambar de las Lomas resaltaban con sus rojos en contraste con los verdes de los cipreses. Ya casi llegado el invierno, el amarillísimo Ginkgo vestía con elegancia la calle del colegio Lasalle, mientras sus hojas de mariposa se arremolinaban en los cordones.
Lic. Cecilia Nocera tecnohid@imagine.com.ar
|